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Reproducimos la crítica del último (y enésimo) concierto de la banda británica en València, de nuevo en 16 Toneladas, tal y como se ha publicado en la Cartelera Turia.

The Godfathers en su concierto de Bilbao de esta gira, posterior al de València.

Sin defraudar a nadie

El ritual se repite, de forma invariable. La cara de bulldog de Peter Coyne y su viejo traje, la pinta de mercenarios de sus tres músicos, que rara vez son los mismos de un año para otro (ni estos eran los de la última vez ni los de la última vez eran los de la anterior: más de veinte han pasado ya por sus filas en treinta temporadas) y ese repertorio que se repite con algún ligerísimo retoque y que cualquier viejo seguidor puede saberse al dedillo. Unas canciones que parece que no muerdan como antaño, que hayan perdido (inevitablemente) la sensación de peligro inminente que irradiaban cuando la banda británica era un torpedo: la secuencia que va de Birth, School, Work, Death (1988) a Unreal World (1991), pasando por More Songs About Love & Hate (1989). Cuando eran capaces de llenar la vieja sala Arena en compañía de los Fleshtones.

Pero de una forma o de otra, no se sabe bien cómo ni en base a qué extraño casting (en la actual formación figura un ex The Damned al bajo, Jon Priestley, y un guitarra y un batería, Richie Simpson y Billy Duncanson, a quienes definen por ahí como los Asheton escoceses), el mayor de los hermanos Coyne (único miembro original, lo único que queda de Godfathers) siempre se las apaña para driblar a la autoparodia y acabar resolviendo conciertos eficientes. Por mucho que su voz ya no llegue a las notas altas o que su estampa resulte más entrañable que intimidante. Lo que una vez fue adrenalínico revulsivo hoy en día es revitalizante pasatiempo. Lo que prometía aforos que se contaban por miles de almas y grandes recintos es desde hace años una franquicia casi de familiar garage rock, en la que (además) las costuras a lo Dr. Feelgood se van notando más – con los años – que la proverbial ira del punk. Y está bien que así sea. Ni ellos son los mismos, ni nosotros tampoco, ni el mundo lo es. Pero lo cierto es que The Godfathers tampoco defraudan a nadie.

Carlos Pérez de Ziriza

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Publicado por ziriza73

Soy periodista cultural. Escribo en El País, Efe Eme, Mondosonoro, Rockdelux, Cartelera Turia, el Hype, Beat Valencia, Plaza, Lletraferit, Música Dispersa y GQ España. Colaboro en À Punt. Coordino mussica.info. Escribo libros sobre música pop.

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